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Política

NIETZSCHE EN ISRAEL

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Parece improbable lo sé. Ver a Friedrich Nietzsche genio, y como tal, contradictorio sin parangón ligado a Israel. Es sabido que admiraba a los judíos por su unión pero a su vez era un nacionalista alemán o eso decían sus parientes. Y es sabido que los nazis lo malinterpretaron y llovieron muertes a granel en el pueblo judío.

Pero lo que si que parecen tener asumidos los políticos de Israel es lo que Nietzsche llamó transvaloración. Ellos lo hacen continuamente. Que las milicias palestinas radicales secuestran a un soldado israelí, es un acto de terrorismo. Qué el gobierno israelí que parece un líder en eso de la diplomacia decide que la única respuesta posible es la militar y se pone a lanzar misiles a la franja de Gaza, esto Amir Peretz lo llamaría reacción lógica o lucha contra el terrorismo. Cambia el medio (guerrillas/gobierno) pero in facto, los dos hacen lo mismo.

Está muy comprensible la llamada cuestión judía en Israel: la Unión Europea que todavía tiene la cabeza baja y síntomas de culpa por tío Hitler permite desde siempre a los políticos de Israel (un país con ciudadanos militarizados, no nos olvidemos de estas “democracias”) lanzar misiles y a su vez se avergüenza ante los radicales y también militarizados de Hamás  cuando les piden ayuda y dicen que la culpa es de los israelíes.

 

La lástima es que haya tan poca conciencia política con estas actuaciones. ¿El motivo? El poderoso lobby judío y la decisiva influencia de Estados Unidos en el meollo que día tras día el odio por cosas tan abstractas como ser palestino o ser judío sea rutina, y vivir en Gaza un pasaporte al infierno y al horror sin billete de regreso.

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DE VASCOS Y HOMBRES (OTROS)

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Del llamado conflicto vasco solo hay una percepción que parece común: es un tema espinoso y es muy difícil sacar algo en claro. Lo es. Entre los sollozos de dolor de víctimas y el silencio del humo de los disparos es difícil para cualquier ser humano establecer una guía para entender lo que en realidad resultan ser, como al fin y al cabo todos los problemas, los conflictos más elementales.

John Updike precisamente acaba de titular una novela titulada Terrorist que ha recibido merecidos elogios, aunque solo sea por el cambio de rumbo del sabio autor norteamericano que no creo que sea tal (y lo digo en el mejor de los sentidos, teniendo en cuenta que un cambio formal nunca es un cambio de fondo). Pues es el mismo autor de Las Brujas de Eastwick el que definía la vida como algo que consiste en transigir para alcanzar un equilibrio entre lo que uno quiere hacer y lo que otros quieren hacer.

Sin embargo hay muchas voluntades y demasiados intereses en juego como para que el conflicto vasco se resuelva de una forma fácil, dialogante, y esperanzadora. Es difícil perdonar, es aún más arduo vivir con la perpetua sensación de dolor y desamparo y de sentir que no tenemos nada que ver, y es aún más complicado poder explicar palabras como perdón a los que viven en sus carnes un atentado.

¿Y qué fue de ETA? Preguntarán algunos al cabo de unos años, si es que el proceso llegase a culminar, pues vayan ustedes a saber. Como en la antigua URSS las bandas paramilitares quedan completamente abocadas al mundo del crimen, les guste o no a los dirigentes políticos. ¿O es que se creen que los asaltos de la Europa del Este surgen de la nada? Acostumbrados a una organización sólida y unos principios en los que creer, estos neo-guerreros no pueden de golpe convertirse en racionales ciudadanos dispuestos a luchar por sus principios democráticamente.  Porqué estos principios funcionan acaso como excusa, como pilar en sus vidas carcomidas por una ideología que poco tiene de ideas y mucho de fe.

Incapaces de reaccionar, de analizar, atentados por los medios de comunicación convencidos de verdades absolutas y con pocas ganas de negociar, con un clima político que incita a la abstención mayoritaria, y con un mal karma generalizado en las charlas, poco espacio queda a los ciudadanos para detenerse, observar y reflexionar la (des)integración de una parte de la sociedad a la paz. Y también como otra parte, quizá más pequeña, vidas perdidas destinadas al muy poco satisfactorio arte de matar (o eso dicen), pequeños mercenarios destinados a la delincuencia sin coartadas ideológicas.

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EN CASO DE GEOPOLÍTICA CONSULTE A SU FARMACÉUTICO

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Uno de tantos vicios que gustan más a los confabuladores más avispados que saben qué hay algo ahí fuera antes de Dan Brown e incluso de Chris Carter (no me atrevería a datar antes de Jiménez del Oso) es aplicar la geopolítica al mundial, hecho que o necesita una criptografía intelectual no disponible al ciudadano de a pie o consiste en aplicar la imaginación y la interpretación propia, con lo que tenemos thrillers geopolíticos para rato y a  sumar el más ingenioso.

Pero paren atención a este Mundial para comprobar con sus ojos su escepticismo. Irán no ha resultado ninguna amenaza, Estados Unidos no ha liderado nada, y Venezuela brilla por su ausencia igual que Bolivia. Aquí los escépticos más astutos añadirán la coletilla entre risas de y Francia no lidera para nada la UE.

Nos guste o no hay que concederle la palabra a los más malpensados aunque solo sea para entendernos más a todos nosotros que a lo que ellos mismos predican. Observen una renacida Alemania, fuerte e imbatible económicamente, un Brasil asentado en Niké y los spots de alto sueldo eliminado implacablemente, una Italia llena de esperanzas gracias a la llegada de Prodi  que vence con su socialdemocracia bienpensante una Ucrania de ecos “urssianos” derruida (sic) ¿una España desintegrada? Más bien una merecida derrota. ¿Y Portugal?

Demasiadas dudas quedan en el tintero pues la interpretación política de todo el asunto de la FIFA World Cup solo la podría realizar un cuadro de Kandinsky para entender algo y ya es decir. El fútbol es así: siempre ganan los alemanes. No estamos pues muy lejos del refranero cocido entre los aficionados urbanos en algún lugar del siglo veinte que decían verdades que por cosas del fútbol funcionan y que Paul Auster llamaría azar. ¿Dispuestos a escribir una bonita crónica sobre el azar protagonizada por brasileños con esperanza, argentinos que ganan a ritmo de tango y otras cosas del realismo mágico de procedencia industrial?

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